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Ramón Cobo

Fundador Wooldreamers & Wool4.life

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Me siguen preguntqndo por qué, teniendo una fábrica y trabajando cada día con maquinaria industrial, decidimos volver a poner en marcha los telares manuales de nuestra familia.

O por qué seguimos buscando algún hueco para hilar y tejer a mano.
La respuesta no tiene que ver con la nostalgia.

Tiene que ver con crear, experimentar y mantener vivo un conocimiento que solo sobrevive si se practica y se transmite.

Cuando hilas lana a mano tienes una libertad enorme. Puedes mezclar fibras, lanas, colores y proporciones. Crear tonos únicos, probar combinaciones y descubrir cosas que difícilmente surgirían comenzando directamente con una producción de cientos de kilos.
A veces bastan unos gramos.
Se mezclan, se hilan, se tejen, se observan…

Y algunos de esos pequeños experimentos pueden ser la semilla de futuros hilos que, tiempo después, produzcan nuestras máquinas.
Pero otros no tienen por qué llegar nunca a una máquina.
Porque otra parte de Wool4Life es poder crear piezas únicas, hiladas o tejidas a mano, donde precisamente la diferencia y la imperfección forman parte de su valor.

Y hay algo todavía más importante detrás de todo esto.
Mantener y transmitir conocimiento.
Aprender a hilar, preparar una fibra, mezclar un color, montar un telar, entender una tensión, pasar una lanzadera o reconocer cómo se comporta una lana en el acabado son conocimientos que durante siglos pasaron de unas manos a otras.
Si dejamos de hacerlos, terminan desapareciendo.
Pero conservarlos no significa dejarlos congelados en el pasado.
Significa utilizarlos.
Mezclarlos con diseño, tecnología, industria y nuevas formas de crear.

Eso es lo que me interesa especialmente de Wool4Life: que puedan convivir el conocimiento ancestral y la innovación, las manos y las máquinas, la pieza única y la producción a mayor escala.
Que un hilo pueda empezar entre los dedos y terminar algún día saliendo de una máquina.
O que una pieza pueda quedarse simplemente ahí: única, hecha a mano y diferente a cualquier otra.
Quizá conservar un oficio no consista únicamente en recordar cómo se hacía.
Consista en seguir haciéndolo, transmitirlo y encontrarle un lugar en el futuro.
Eso también es wool4 life