A.P.L.
Los especialistas de la Real Fábrica de Tapices recomiendan una revisión de las piezas que se exhiben en la iglesia de San Millán y el cambio de los forros por otros más adecuados de menos peso
Obras de arte en lana y seda
La Real Fábrica de Tapices impartió en Soria una conferencia sobre la exposición en la Catedral de El Burgo de Osma de una selección de obras, entre las que se encuentra uno de los impresionantes tapices (el denominado Al encuentro del amor) de la iglesia de San Millán de Oncala que ha sido cedido por la Diócesis de Osma-Soria para la ocasión. La directora de Restauración del departamento de tapices, Verónica García, analiza para El Día de Soria el estado de estas obras y sugiere, desde el punto de vista técnico, una serie de recomendaciones para mantenerlas.
Partiendo de la base de que «son un conjunto de tapices de un valor artístico y estético de sobra reconocido», la restauradora subraya la importancia de que estén firmados por el tejedor bruselense Frans Van den Hecke, de gran renombre en el siglo XVII, y que ocho de ellos estén basados en cartones de Rubens. Entrando ya en su campo de conservación, recuerda que los tapices «han sido intervenidos en dos ocasiones» por parte de la Junta de Castilla y León y el Ministerio de Cultura. Una fue por la Fundación de Gremios, entre finales de los 80 y 1993, que consistió en restauración-conservación, como se hacía en aquellos años. Se realizó una limpieza química profunda de los tapices, con un lavado acuoso, y un proceso de restauración-consolidación para recomponer estéticamente la obra. «Eso significa que se vuelve a tejer con la misma técnica original, tiñendo la lana y recuperando las zonas perdidas», comenta. También se hizo un cambio de forro con un sistema de suspensión con velcro. La siguiente intervención, en 2009, la realizó la empresa Pepa Garrido y consistió también en la limpieza por lavado y el acondicionamiento para el montaje con una estructura metálica en la parte de atrás.
«Ha pasado bastante tiempo y aunque están en buen estado de conservación en general porque las condiciones en las que se mantienen son relativamente buenas (estabilidad, cuidado, forma en la que están colgados…) sí que sería bueno realizar un análisis por parte de especialistas», apunta la Verónica García. En la segunda intervención se colocó un forro nuevo de ‘lino Velázquez’ bastante bueno, pero con los años ese material ya no se utiliza porque añade un peso excesivo al tapiz. Por ello, aconseja reemplazar esos forros por otros más adecuados, como tejidos de algodón (sin aditivos industriales) ligeros y densos que impide que penetre la suciedad y no aporta peso apenas al tapiz. La Real Fábrica de Tapices lo adquiere directamente de una empresa que lo produce para ellos.
También apunta a la necesidad de valorar cómo está el tejido original, si hay algún tipo de tensión, sobre todo en las zonas de seda, que son las más vulnerables por la luz, el envejecimiento y la acumulación de polvo, «se deshidrata y pierde elasticidad y se vuelve más quebradiza».
Sobre los tapices de los siglos XVI y XVII y de la escuela flamenca de Bruselas-Bramante, son una colección de diez paños , de los que ocho pertenecen a la serie La apoteosis de la Eucaristía y dos a la serie Galante. Se donaron al pueblo a finales del siglo XVIII por el arzobispo de Valencia, Juan Francisco Ximénez del Río, natural de Oncala y que los había adquirido en una subasta. Son de gran tamaño y de formas rectangulares y cuadradas. El estilo de la serie religiosa es rubeniano, según los expertos, tanto en la composición como en el carácter escenográfico, acentuado por la monumentalidad de las figuras y la solemnidad de las actitudes. La otra serie representa escenas amorosas. Se pueden contemplar en Museo de los Tapices de Oncala (BIC desde 1983).
nuevas tecnologías. La conferencia en el Aula Magna de la Real Fábrica de Tapices, que celebra sus 300 años de historia, abordó como temas principales los tintes, el nudo español y los procesos de restauración en sus instalaciones de Madrid. Verónica García subraya que en los últimos años «se ha apostado por una modernización en procesos, materiales, investigación, metodologías… para que sean acordes a los avances tecnológicos de hoy en día en algo tan tradicional como el tapiz». De esta manera, se han aplicado nuevas tecnologías para garantizar la conservación con bases más científicas. «Siempre ha sido un oficio muy ligado a la artesanía, al buen hacer manual», pero ahora se quiere también poner en valor esa apuesta por «conseguir que la restauración, específicamente, beba de todas estas nuevas metodologías».
Un ejemplo es la aplicación de la colorimetría, que «es fundamental cuando se lava un tapiz». «Antes de lavarlo se prepara una documentación previa (fotografías, escritos, análisis técnico, de tejido…) para dejar constancia de cómo está el tapiz y ahora se incorpora la colorimetría, que es hacer una lectura objetiva (con un espectrofotómetro) del color. Una vez que se ha lavado el tapiz, en esa misma zona, idéntica, se vuelve a hacer una lectura de colorimetría para poder demostrar científicamente que el color ha variado y realmente se ha eliminado la suciedad», detalla. La experta cree que estos pequeños aportes constituyen un nuevo saber hacer de la fábrica y afrontar los proyectos para que esta nueva tecnología proporcione beneficios en cuanto a la conservación del patrimonio.
«La Real Fábrica de Tapices sigue evolucionado, siempre con el interés de que este patrimonio, de una gran riqueza como el de Oncala y con piezas únicas, sea tratado con la mayor tecnología y la mayor seguridad para su conservación en el futuro», insiste. «Este tipo de obras merecen estos tratamientos y es una forma de hacerlo mejor cada día», concluye.






