
Susan Whitfield
Paidós, 2000 – 288 páginas
Durante los primeros mil años después de Cristo, innumerables mercaderes, misioneros, monjes, mendicantes y militares viajaron por la vasta red de caminos de Asia central conocida como B+la ruta de la sedaB;
Esta ruta conectaba Europa, la India y el Lejano Oriente y atravesaba muchos países y asentamientos, desde la esplendida ciudad de Samarkanda hasta las más pequeñas aldeas del desierto.
Los comerciantes compraban y vendían ámbar del Báltico, lapislázuli de Afganistán, seda de la China y lana de las estepas de Mongolia. Los monjes budistas itinerantes, los sacerdotes maniqueos persas, los zoroastristas y los cristianos nestorianos buscaban conversos entre los habitantes del desierto.
Y los narradores de historias, los acróbatas, los músicos , los bailarines, las cortesanas, los adivinos, los vendedores ambulantes y los hacedores de milagros exhibían sus habilidades en mercados y templos.
Este libro narra las vidas de algunas de estas personas y de las ciudades de Asia central en las que vivieron desde los siglos VIII al X. Basándose en fuentes contemporáneas a la época en cuestión y mediante la utilización de apasionantes historias reales, demuestra que, mientras Europa se hallaba aun sumida en lo que se denomina la B+edad oscuraB; , algunos emperadores que poseían toda suerte de lujos, con una gran tradición artística y científica, luchaban entre si por el control de la mayor ruta comercial de la historia.
Una ruta, en fin, que acabo eclipsada por el comercio marítimo y de la que hoy en día apenas quedan algunas ciudades en ruinas y cubiertas de arena, cuyos habitantes vuelven ahora a la vida gracias a las inigualables dotes narrativas de Susan Whitfield.






