
La semana pasada os preguntamos si estabais ahí. Y algunas nos respondisteis.
No salieron dudas, ni reproches. Nos trasladasteis admiración, cariño, vuestra propia necesidad de bajar las revoluciones, la saturación de mensajes y ofertas, procesos personales que ahora mismo ocupan todo el espacio. Y eso nos ha enseñado más que cualquier otra cosa. Nos sentimos agradecidos y acompañados.
Hoy, 26 de junio, cerrábamos la preventa de Sorrosal Evolución estuviera como estuviera. Pero si el ritmo es lento porque hace calor, y necesitamos más tiempo para respirar y simplemente ser, podemos darnos el permiso de cambiar el rumbo y disminuir el paso.
Nosotros tampoco entendemos de urgencia, al menos no de la urgencia que empuja, que agobia, que hace que todo vaya más rápido de lo que un cuerpo o una vida pueden aguantar. Lo importante manda. Los tiempos que queremos respetar en nuestra propia vida nos hacen tomar decisiones y volver a nuestro centro.
A veces la vida nos arrasa, y lo único que se puede hacer es condensar el esfuerzo y aceptar el silencio. Eso nos ha pasado esta semana. Y seguimos avanzando, a pasitos pequeños, en pequeño, personalizando las visitas, los lotes, los colores, cada necesidad con personalidad propia.
Nada de todo igual. Aquí hay color, diversidad, libertad y mucho amor sin prejuicio.

Esta semana, mientras escribimos esto, la mayoría de los rebaños están terminando de subir a los pastos de verano. Este viaje se denomina trasterminancia, menos kilómetros que aún se recorren a pie junto a las ovejas, desde el valle hasta la montaña, cuando empieza a apretar el calor. Lo hacen así desde hace siglos. Nadie les ha enseñado a tener prisa.
Las ovejas saben cuándo toca subir y cuándo toca bajar. A nosotros, a veces se nos olvida que formamos parte de ese mismo ciclo.
Y parte de ese aprendizaje, nosotras lo recorremos con el acto lento de tejer. El tejido de esta fibra que sabemos de dónde sale, cómo se trabaja, cómo nos acompaña a hacer todo más fácil, más en calma, más conectados con la naturaleza.

Hoy, a pesar del calor, agradecemos muchísimo la concentración y la suavidad que nos dan los procesos de esta lana de verdad.
Gracias a quienes respondisteis. Gracias a quienes seguís ahí en silencio también.
Esther y Javi






