Las granjas de Galicia buscan salida para medio millón de kilos de lana: un producto valorado antaño que tras la pandemia se convirtió en un residuo

Galicia acumula cada año 500.000 kilos de lana sin apenas uso. / CEDIDA
«Antes aínda pagaban algo por ela, pero agora nin a veñen recoller gratis». El testimonio de Juan Manuel Rodríguez resume a la perfección la situación de un producto que pasó de ser básico para la sociedad a convertirse en un residuo incómodo y caro: la lana. En su explotación de Lires (Cee) se acumulan los vellones de 320 reses, igual que en la de O Rexo (Allariz) y en las del resto de Galicia. En el caso de A Ciruxana, de Vilariño de Conso, todavía más, ya que supera las 500 ovejas. Allí, Xoán González Alonso explica que le dan salida «a unha pequena parte» para una artesana, pero la inmensa mayoría continúa allí «acumulada».
Esta es la triste realidad de unos 500.000 kilos de lana generada en más de 11.000 explotaciones ovinas de Galicia, la mayoría domésticas con menos de diez cabezas. Para los pequeños productores familiares no representa un gran problema, pero para las granjas profesionalizadas sí, porque el coste de esquilar cada oveja es de 1,5 euros. «Antes pagaban más dinero por cada vellón», recuerda Amaia Santamarta, técnica de Ovica, la asociación gallega que agrupa a 300 de esas grandes explotaciones de Galicia. Y lo confirma Juan Manuel Rodríguez desde Cee: «Cando eu empecei a traballar aquí levaban catro big bags e pagaban uns 200 euros».
En 2019, el precio de la lana merina —la de más calidad— estaba por encima de los dos euros por kilo, cuando hoy apenas supera los 30 céntimos. «En Galicia o vélaro (vellón en gallego) de la pode estar nuns 15 céntimos«, una décima parte de lo que cuesta esquilarlo. Pero el problema se agravó desde la pandemia, hasta el punto de que hoy ni siquiera la recogen gratis.
Y aunque el potencial del ovino gallego está lejos del bovino, también genera una importante actividad económica, social y medioambiental en el rural. En Galicia, la mayoría de granjas de ovino son de carne —de leche apenas hay cinco— y su rentabilidad no dependen de la lana. De hecho, al tratarse de una cabaña mixta que mezcla diversas razas, tampoco tiene gran potencial lanar, pero eso no impide que sea un producto que representa un complemento económico. Ese medio millón de kilos de lana acumulada que estima Ovica, pagados a un euro, son 500.000 euros, a 50 céntimos son 250.000 euros y aunque sea a solo 10 o 15 céntimos son 50.000 euros. Más que cero.

Lana acumulada en una granja gallega. / CEDIDA
¿Cómo se llegó a esta situación?
La lana de oveja es víctima de una tormenta perfecta. Primero, social, como recuerda Amaia Santamarta. «O mercado foi desaparecendo e a industria transformadora da la quedou relegada á tradición e a artesanía», porque procesar lana es caro frente a las nuevas fibras sintéticas.
La segunda causa es legal. «Un regulamento de Europa considera a la un sandach, que significa subproducto animal non destinado a consumo humano», como otras pieles, pezuñas… Como existe cierto riesgo sanitario, ese material se gestiona a través de canales en los mataderos. «Pero para a la non existe esa canle».
La tercera y última causa es comercial. Hasta la pandemia, existía una recogida de esa lana, que se exportaba y se vendía a China. Pero llegó el covid y junto a él, un enfermedad ovina —viruela— que forzó al gigante asiático a cortar esa importación por precaución. Fueron años convulsos, con un encarecimiento brutal del transporte, lo que motivó que «se deixase de recoller a la» y, con esa decisión, se esfumaron «eses ingresos que axudaban a cubrir gastos nas granxas».
«A la ten potencial; hai que buscarlle novos usos»
Más allá del sector textil, la lana tiene «gran potencial», por lo que desde la Asociación de Criadores de Ovino e Caprino de Galicia (Ovica) apuestan por «buscarlle novos usos que antes non tiña». Para lograrlo, se presentaron a varios proyectos de investigación para ver su uso como aislante, en bioconstrucción, como fibras para nuevos materiales, para acolchado de suelo contra el fuego… Algunas ya son viables y otras están en estudio, como su aplicación para abono mezclada con estiércol, por capas, en un proceso similar al del compost. En Cee, Juan Manuel Rodríguez es uno de los que lo ensaya esta técnica.
II Foro da La hoy y mañana
Ovica lleva desde 2021 dándole vueltas a una situación «que non ten solución fácil». En todo caso, dentro de las diferentes líneas de acción del colectivo, como la investigación de nuevos usos para la lana, está también dar visibilidad al producto. Y ahí se enmarca el II Foro da La que se celebra hoy y mañana en la plaza de abastos de Lugo con apoyo de la Diputación.
La idea del foro, «tras o éxito do ano anterior», es promover la lana y darla a conocer al gran público a través de talleres, proyecciones y mesas redondas, en una agenda con actividades infantiles.
Otra reivindicación clave desde Ovica para blindar el futuro del producto es un lavadero específico para lana en Galicia que permita revalorizar el producto para sacarlo al mercado, al librarlo de impurezas y grasas, lo que permite trabajarlo mejor.
Desde la Consellería do Medio Rural de la Xunta admiten que es un asunto que está sobre la mesa e incluso contactaron con el Ministerio de Agricultura para ello, aunque todavía sin concretar nada.






