El Proyecto ”Horizonte Lana”, del Ayuntamiento de Grazalema, para un lavadero para preparar hilos y relanzar oficios como tejer y esquilar para el emprendimiento

Ganado de oveja merina de Grazalema. / FRANCISCO MORENO
Elisa Armario – Corresponsal Sierra de Cádiz
01 de febrero 2025 –
Grazalema está ligada a la lana como la savia al árbol. De la floreciente industria lanera que dio esplendor a la localidad hace varios siglos hay bibliografía variada y memoria viva que cuenta cómo esta localidad fue en otro tiempo un núcleo de peso de esta actividad unida a la oveja merina, raza autóctona. Hubo hasta una decena de fábricas que daban riqueza y empleo a la zona. Pero llegó la industrialización y la manufactura artesanal asentada en la localidad se rindió.
De aquel testigo de capas y mantas de merino queda en el pueblo una fábrica que sigue haciendo productos para toda España. Pero la realidad es que Grazalema, con buena parte de su población, vive hoy básicamente del turismo rural y quiere diversificar su economía con aquello que tiene más cerca, que conjuga su medio natural y sus recursos. Y ahí entronca con el mundo que rodea a la ganadería, con la raza autóctona local como es la oveja merina, y todas sus posibilidades como un reto demográfico que ancle a las familias y a sus hijos a esta tierra.
Por ello, entorno a la lana se está articulando todo un fenómeno que está atrayendo las miradas de otros territorios del país.
El Consistorio de Grazalema desarrolla el proyecto ‘Horizonte Lana’, que busca recuperar oficios y plantear nuevas oportunidades de empleo alrededor de esta materia prima, formando a vecinos y vecinas, a través de talleres que están siendo un éxito de participación, con el fin de que, en un futuro, surjan iniciativas empresariales con la venta de productos o el esquilado, oficio en peligro de extinción.
De hecho, la institución municipal promociona la iniciativa ‘Tejer y tejer’, con una vertiente de género, donde mujeres del pueblo están aprendiendo técnicas en torno a la lana para profesionalizar esta artesanía y se convierta en una oportunidad de vender en los mercados.
Podría ser los cimientos para la creación, algún día, de alguna cooperativa. También el proyecto ‘Horizonte Lana’ incluye la creación de un lavadero ecológico para limpiar la lana, con un sistema que aprovechará el agua de la lluvia tan generosa que cae en Grazalema, con el fin de iniciar una producción local de hilos. Para todo ello, se ha contado con fondos del Ministerio para la Transición Ecológica. “Estamos desarrollando uno de los proyectos de reto demográfico más interesante en toda nuestra región. Grazalema está peleando por recuperar y crear nuevos oficios en torno a la lana. Queremos prestigiar a nuestros ganaderos, crear oportunidades donde antes había un problema con los residuos de las lanas, y diversificar nuestra economía. Tenemos una estrategia que debe apoyar nuestra gente: formativa y también de proyección para nuestro pueblo. Los resultados de los talleres y la visibilidad que está teniendo el proyecto son alentadores: ofrecen una proyección importante para nuestro pueblo, y oxígeno para unos proyectos que debemos consolidar entre todos”, explica el alcalde de la localidad, Carlos Javier García.

Respecto al proyecto ‘Horizonte Lana’, el alcalde de Grazalema afirma que una de las aspiraciones de la actuación busca poner los cimientos para que la localidad pueda, algún día, producir hilos de la oveja merina. “Se ha llegado a hacer una caracterización de esa lana en la Universidad de Córdoba, en colaboración con la Asociación de la oveja merina de Grazalema. Y ese estudio habla de una lana muy heterogénea que tiene en algunos vellones capacidades textiles y en otros no”, apunta el regidor.
Al respecto, la institución municipal proyecta levantar un lavadero ecológico para ponerlo al servicio de la industria local con un sistema novedoso en el uso del agua. “Se utilizará el agua de lluvia para lavar la lana, minimizando el consumo y haciendo posible la reutilización, a través de un circuito, del 90 por ciento de esa agua”, explica Francisco Marín, técnico del Ayuntamiento de Grazalema.

Otra pata muy importante en este reto es la formación en técnicas de hilar y tejer, por lo que el Consistorio ha levantado un curso con 30 alumnas para aprender a trabajar la lana para hacer prendas de todo tipo. Se ha hecho, además, un taller de esquilado con éxito de participación para fomentar las buenas prácticas en el manejo de las artes de este oficio, que se encuentra en peligro de extinción.
En definitiva, Grazalema trabaja en la diversificación para retener y fijar población.






