Lo curioso es que nuestros proyectos funcionan igual.
Si los dejamos guardados en el cajón esperando “el momento perfecto”, se convierten en silencio.
Pero si los tocamos, los probamos, aunque haya tropiezos, empiezan a contarnos cosas nuevas.
En este tercer libro, comenzamos con algo que cada día resuena más
“La lana no es solo fibra. Es una posibilidad, una puerta, una historia esperando ser contada con las manos.”
Y esa frase vale tanto para una madeja como para tu propio camino creativo.
Por eso hemos preparado algo muy especial: un libro y un espacio compartido donde hablar de esos silencios, de los bloqueos que a veces nos frenan y de cómo transformar cada error en motor de aprendizaje.
No como teoría, sino como práctica diaria, acompañadas, con los pies en la tierra y la lana entre las manos.
Igual que la oveja necesita moverse para que su lana siga creciendo, tus proyectos también necesitan ese primer paso, aunque no lo tengas todo claro.
Con cariño,
Esther y Javi
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