Cofundador de MESTAS wool y de la Asociación Trashumancia y Biodiversidad.
Revalorizando el campo, los pueblos, el sector primario, la lana y la trashumancia.
Días de paridera en uno de los inviernos más húmedos y fríos de los últimos años en Extremadura. El ganado ovino, en estas fechas y habiendo comida en el campo y en la dehesa, prefiere siempre sol y hielo para criarse y medrar bien. Aún más el merino, raza especialmente sensible por naturaleza a la lluvia, el frío y la humedad. Los Hermanos Pérez de Navabellida (Soria) -con quienes siempre se aprende- siempre dicen que “el ganadero que pide agua en diciembre y enero, mal ganadero es”.
La lana se cría en otoño y el exceso de lluvia y humedad -igual que la escasez- siempre repercuten negativamente en el crecimiento de los corderos y la fibra de lana, que es una especie de bioindicador natural del crecimiento y el bienestar del rebaño durante todo el año. Como las uñas, nuestro cabello o los anillos de crecimiento de un árbol. Cada año es distinto. ¡Así es el campo! Este año en mestas.es comprobaremos las diferencias entre ambos años con la lana merina trashumante de los Hermanos Pérez.
Ganadería y vídeo de un cordero merino recién nacido calentándose en la lumbre del gran Antonio Alcobendas Cabello de Siruela (Badajoz). Recordad que nadie cuida y vela más por el bienestar del rebaño y sus animales que el buen ganadero.






