
Cuando pensamos en tonos pastel solemos asociarlos a suavidad, calma o delicadeza. Pero detrás de esa apariencia ligera hay un universo de matices y contrastes que, bien combinados, pueden dar mucha personalidad a tus tejidos. En dLana lo vemos cada día: el color no solo decora, también modula la textura y el volumen del punto. Y la Rústica, con su estructura firme y su tono mate, permite que los pasteles se vean vivos, sin perder carácter.
Un truco para combinarlos:
Elige un color “ancla” (uno que tenga más peso o calidez, como el ocre o el coral) y rodéalo de tonos más fríos o neutros (como el verde agua o el crema). El color ancla actúa como punto de apoyo visual y evita que el conjunto se vea “plano” o demasiado suave

Tres combinaciones que nunca fallan:
- Coral + verde agua + miel: energía equilibrada, ideal para mantas o chales.
- Rosa pálido + gris perla + caramelo de violetas: efecto calmante, perfecto para prendas básicas.
- Azul cielo + mostaza + blanco roto: frescura con un toque moderno.
Los tonos pastel también cambian según la textura:
- En punto liso, resaltan su pureza.
- En relieves o trenzas, reflejan la luz y crean movimiento.
- Y en ganchillo, ganan vida al combinarse en franjas o motivos pequeños.
La clave está en escuchar al hilo y al color al mismo tiempo.
Dejar que cada matiz dialogue con el punto, sin forzar el equilibrio. Porque tejer, al final, también es aprender a mirar el color con las manos.
Descubre la paleta completa de Rústica en nuestra web y juega con tus propias combinaciones
Con cariño,
El equipo dLana






