Almudena, pastora sayaguesa: «Esto no es un oficio, es una manera de vivir»

Almudena Rodríguez ha pasado de los apuros de una ganadera primeriza a conseguir premios con sus corderos

“He puesto todo mi corazón y mi alma en hacer las cosas bien”

Almudena Rodríguez pastoreando con las ovejas en Argañín

Almudena Rodríguez pastoreando con las ovejas en Argañín / I. G. Irene Gómez 15 SEPT 2026 7:01

Almudena ha escrito una historia de superación. “Un ejemplo de que querer es poder” precisa a la sombra de una encina, palo en mano y apoyada en una piedra sayaguesa al pie de un hatajo de ovejas. “Estas son las preñadas” aclara la pastora mientras busca la atención de León, un noble y joven mastín guardián del ganado.

¿Qué sabías de ovejas Almudena? “Nada de nada”. Han pasado trece años desde que aquella joven madre de tres hijos diera un giro radical, abandonara una holgada posición laboral en el País Vasco y se estableciera con su familia en Argañín. “Veníamos con la idea de abrir una casa rural, pero al final el camino te va llevando” hasta configurar una explotación de 800 ovejas de raza castellana, y con perspectivas de crecimiento, que acaba de recibir su primer reconocimiento en la Feria Salamaq con el primer premio en la categoría de mejores corderas y con el segundo en la de corderos.

Almundena juega con León, uno de sus mastines

Almundena juega con León, uno de sus mastines / I. G.

Una impagable satisfacción personal para esta pastora sayaguesa que ha recorrido un camino “muy duro”, desde los inicios sin experiencia ninguna, a una separación que hundió los sueños de Almudena hasta el extremo de pensar en tirar la toalla. “Me quedé sola, quería seguir, pero no podía, hasta que apareció Ignacio; sin él, nada de esto seguiría en pie” confía con la voz quebrada.

“Porque hay cosas que puedes emprender y si te equivocas rectificas y vas aprendiendo, pero en una explotación trabajas con seres vivos y si se te mueren es una pérdida grandísima”. Almudena ha aprendido a base de tropezones y empeño, aunque desde hace cinco años el apoyo y experiencia de su pareja les ha permitido ir “creciendo, aprendiendo y mejorando” relata la ganadera hoy ilusionada con una explotación en la que casi se ha dejado la vida y hoy empieza a recoger los frutos del trabajo bien hecho. “Yo desde luego he puesto todo mi corazón y mi alma en hacer las cosas bien”.

Almudena al lado de una charca en la zoan de pastoreo

Almudena al lado de una charca en la zona de pastoreo / I. G.

La apuesta de Almudena es por la raza autóctona castellana, que defiende desde la asociación ANCA, la IGP del lechazo y los programas de mejora. Una apuesta por la ganadería extensiva, pastoreando con las ovejas los 365 días del año. “Estamos en un espacio que nos pide esto” asegura convencida esta productora de ovino establecida en el Parque Natural de los Arribes del Duero a quien no duelen prendas en reconocer que el sector “vive un momento dulce, por suerte o por desgracia. ¿Por qué esta contradicción? pues porque si tenemos un buen precio es a costa de que la cabaña ganadera está desapareciendo. Entonces es bueno y es malo; nosotros ahora estamos haciendo las cosas bien, focalizando bien la alimentación y el manejo; ahora con los GPS podemos controlar el rebaño y nos da un poco más de libertad para escaparte un día al teatro o a lo que quieras”.

Razones que explican por qué la pastora defiende que lo suyo “no es un oficio, no hablamos de un horario establecido y unas vacaciones, eso no existe. Entonces si piensas que es una manera de vivir, la cosa cambia. Y da igual que diluvie o lleguemos casi a cuarenta grados, esta es mi oficina”.

Almudena, ganadera de Argañín, entre las ovejas

Almudena, ganadera de Argañín, entre las ovejas / I. G.

También la escuela donde se ha formado Almudena y desde donde ahora enseña a través de una espontánea iniciativa por la que abre su Granja Biotza a personas que quieran conocer cómo es el trabajo de una pastora, cómo es por dentro una ganadería extensiva. “No es algo organizado, son pequeños grupos o familias que se enteran y vienen muy convencidos, por eso disfrutan mucho y hay gente que repite”.Almudena Rodríguez, pastora de Argañín / I. G.

Pequeños gestos con los que Almudena reivindica una forma de vida que quiere ser sostenible, respetuosa con el medio e identificativa de Sayago. Parece inconcebible entender Sayago sin el pastoreo, sin los hermosos rebaños de ovejas que tradicionalmente han surcado dehesas y pastizales. Pero la realidad es incontestable y asistimos al goteo constante de explotaciones que cierran.


Almudena Rodríguez, pastora de Argañín / I. G.

Por fortuna siempre hay motivos para la esperanza, como demuestra el trabajo de Almudena y otras jóvenes ganaderas que toman las riendas. “El camino ha sido muy duro, pero al final no me puedo quejar. No cambiaría esto por nada”.