dLana

Hoy os queremos contar un pequeño secreto…

Lo que más nos gusta de trabajar en la fábrica no es el ruido de las máquinas (aunque ya forma parte del paisaje sonoro), sino ver cómo la lana cambia a cada paso.

Cuando llega, viene tal cual del campo: con su olor, su tierra y hasta algún recuerdo de la oveja. Empieza entonces la parte más bonita,y más delicada:

  • Seleccionar la lana, fibra a fibra, para quitar lo que no sirve.
  • Comprobar si hay pelo muerto o fibras que no aportan suavidad.
  • Lavarla con mimo, hasta que recupera su brillo natural.

Y poco a poco, se va transformando. La ves cada vez más blanca, más esponjosa, más viva.

Voy a probar esas lanas de dLana

Pero, si tenemos que confesarlo… el momento que más nos emociona es cuando sale el hilo en la hiladora.
Ahí ya sabemos que está listo para llegar a vuestras manos, para que vosotras le deis forma, puntada a puntada.

Y claro, aquí siempre acaba saliendo el mismo debate:

¿Tú eres más de madejas o de ovillos?

Nos encantará saberlo.

Con cariño, El equipo dLana