Bolea Brosed, referente en la genética de la Rasa Aragonesa

La granja de ovino se proclamó Mejor ganadería nacional en Teruel

Marga Bretos

La familia Bolea Brosed cuenta con un rebaño cercano al millar de ovejas de raza rasa aragonesa. La familia Bolea Brosed cuenta con un rebaño cercano al millar de ovejas de raza rasa aragonesa. DDA_CORRESPONSALES

En Robres de Los Monegros, donde la tradición ganadera se entrelaza con los desafíos del mundo rural, la familia Bolea Brosed vuelve a destacar como referente nacional en la cría de ovino.

Su reciente galardón como Mejor Ganadería en el XVII Concurso Nacional de la Raza Rasa Aragonesa, celebrado en octubre de 2025 en la Feria Ganadera de Cedrillas (Teruel), consolida una trayectoria marcada por la excelencia, el compromiso y la innovación.

Este reconocimiento, otorgado por Upra – Grupo Pastores, se suma a los obtenidos en ediciones anteriores de Femoga, donde la ganadería Bolea Brosed ha sido la más premiada del certamen. En Cedrillas, el jurado valoró especialmente la calidad genética, la homogeneidad y el cuidado en la presentación de los animales, otorgando a la familia los premios al mejor lote de borregas, borregos y a la mejor ganadería representada.

El concurso reunió a 134 ejemplares de 11 ganaderías inscritas en el Libro Genealógico de la Rasa Aragonesa. El jurado, compuesto por Mario Fernández (inspector del Libro Genealógico), Joaquín Biel (ganadero de UPRA) y Leticia Riaguas (veterinaria de Oviaragón), destacó el trabajo de la familia Bolea Brosed como ejemplo de mejora morfológica y productiva de la raza.

Desde 1999, la explotación forma parte del programa de mejora genética de Upra, trabajando con la variante génica de hiperprolificidad Grivette. Gracias a esta labor, han alcanzado una prolificidad media de 1,65 corderos por parto, frente a los 1,34 registrados en 2008. Estos avances han sido recogidos en el 30º Catálogo de Reproductores de Rasa Aragonesa, presentado en noviembre de 2023.

Durante el último año, la familia introdujo 10 borregos al Centro de Inseminación para su entrenamiento como futuros sementales. Las ovejas nacidas por inseminación artificial en ganaderías de Upra presentan una prolificidad media de 1,60, que asciende a 1,74 en las portadoras del gen ROA.

Robres, municipio situado en la ladera de la Sierra de Alcubierre, ha visto reducir su censo ganadero en las últimas décadas: de 16.000 ovejas a unas 6.000 en la actualidad. Sin embargo, mantiene viva su esencia rural. Con 561 habitantes, conserva servicios esenciales como escuela y guardería, y su economía sigue girando en torno a la agricultura y la ganadería.

La familia Bolea Brosed, con un rebaño cercano al millar de ovejas de raza rasa aragonesa, representa la resistencia y adaptación del medio rural. “Las razas autóctonas son las que mejor se aclimatan, y aquí la rasa aragonesa es la que ha estado toda la vida, es la raza monegrina”, afirma Carlos Bolea, quien gestiona la explotación junto a su padre, Jesús. La historia de los Bolea Brosed se remonta a cuatro generaciones. “Mis bisabuelos ya eran pastores. Mi padre y mis tíos empezaron con seis ovejas”, recuerda Carlos.

Hoy, padre e hijo gestionan explotaciones separadas, pero colaboran estrechamente: Jesús, sigue sacando el rebaño al monte, mientras Carlos se encarga del corral y los partos, que se realizan en estabulación para garantizar el bienestar animal. El rebaño sube dos veces al año a pastar en la sierra, en función de las lluvias, y la familia complementa su actividad con el cultivo de maíz y alfalfa en tierras arrendadas al Ayuntamiento. A pesar de los avances técnicos incorporados, como comederos automáticos y dosificadores, la vida en el campo sigue siendo exigente. Carlos, además de dedicarse a la ganadería, también lo hace en el sector agrícola, con campos de maíz y alfalfa, y expresa su preocupación por el futuro del sector: “Ni siquiera tengo descendencia, mis sobrinos son muy pequeños y no sabemos si continuarán con las ovejas”. La falta de relevo generacional, el escaso apoyo institucional y la dificultad para encontrar mano de obra cualificada son algunos de los obstáculos que enfrenta. “No hay días de descanso para el ganadero”, afirma, reivindicando una mayor escucha por parte de las administraciones y una apuesta decidida por quienes ya están en el sector. La familia Bolea Brosed encarna un modelo de ganadería que combina tradición, innovación y sostenibilidad. Su compromiso con la mejora genética, el bienestar animal y el mantenimiento de razas autóctonas les ha convertido en un referente dentro y fuera de Aragón.

En un momento en que el mundo rural busca nuevas fórmulas para garantizar su continuidad, historias como la de los Bolea Brosed demuestran que el arraigo, el conocimiento técnico y la pasión por el oficio son claves para construir un futuro ganadero sólido.