
Hola,
Hace unas semanas os contábamos que necesitábamos detener un poco la cabeza para volver a preguntarnos por qué hacemos las cosas y cómo queríamos compartir todo lo que estamos aprendiendo en el taller.
Durante este tiempo no hemos dejado de trabajar. Han seguido entrando lanas, hemos continuado haciendo pruebas que estamos mostrando en breves reels en nuestro instagran @dlanayarns, ajustando máquinas, preparando nuevos hilos y hablando con ganaderas, artesanas y personas que, igual que nosotras, sienten curiosidad por comprender mejor esta materia prima.
Y precisamente de todas esas conversaciones ha surgido una idea que creemos que llevaba mucho tiempo esperando.
Nos hemos dado cuenta de que, muchas veces, hablamos de una madeja como si fuera el principio de la historia, cuando en realidad es casi el final.
Antes de que ese hilo llegue a vuestras manos, han ocurrido muchísimas cosas.
Ha habido una oveja y una persona que la ha cuidado durante todo un año. Ha habido decisiones sobre alimentación, manejo y bienestar. Ha llegado la esquila, la clasificación del vellón, el lavado, el secado, el cardado, el peinado, el hilado… y, entre medias, cientos de pequeñas decisiones que terminan influyendo en el resultado final.
Hasta hace unos años nosotras tampoco mirábamos una madeja de esa manera.
Ha sido el propio lanificio el que nos ha obligado a cambiar la mirada.
Porque cuando eres tú quien intenta transformar una fibra, descubres que la lana no siempre se comporta igual. Descubres que un mismo rebaño puede dar vellones muy distintos. Que una máquina nunca trabaja exactamente igual dos días seguidos. Comprender por qué ocurre todo eso es casi tan apasionante como conseguir un buen hilo.
Por eso queremos empezar una nueva etapa en la forma de comunicarnos.
No vamos a dejar de enseñaros nuestros productos, los nuevos hilos o lo que sucede en el taller. Todo lo contrario.
Queremos enseñaros también todo aquello que normalmente permanece invisible.
Las preguntas que nos hacemos.
Las investigaciones que vamos encontrando.
Los errores de los que aprendemos.
Las conversaciones con ganaderas y artesanas.
Los pequeños detalles que, muchas veces, terminan explicando mucho mejor una madeja que su propia etiqueta.
Queremos construir, poco a poco, una pequeña biblioteca abierta donde podamos reunir todo ese conocimiento y seguir aprendiendo juntas.
Y nos gustaría empezar por una pregunta muy sencilla.
¿Qué es realmente una madeja?
La respuesta parece evidente.
Pero cuanto más tiempo pasamos trabajando con lana, más convencidas estamos de que una madeja nunca es solo una madeja.
Si os apetece acompañarnos en este nuevo camino, ya podéis leer el primer artículo que inaugura esta nueva etapa.
Lo que no vemos cuando tejemos una madeja

Esperamos que lo disfrutéis tanto como nosotras hemos disfrutado escribiéndolo.
Un abrazo,Esther y Javi






