
Fundador Wooldreamers & Wool4.life
Estamos a pocas semanas del comienzo de la campaña de esquila y la palabra lana en España suena en más lugares que nunca.
Y eso es bueno.
Es el resultado de una lucha que no solo nosotros, sino muchos otros pequeños proyectos, llevamos impulsando desde hace mucho tiempo. Poco a poco ha ido calando en la sociedad y también en empresas más grandes.
Y esto es bueno, siempre y cuando sepamos llevarlo con respeto, sentido común y honestidad.
Para ello, LA TRASPARENCIA se vuelve ahora fundamental.
Por norma general, los pequeños proyectos que trabajamos con lana local hemos sido capaces de construir esa transparencia alrededor de la materia prima, explicando de dónde viene, cómo se trabaja y de qué forma repercute en el origen de la fibra y en las comunidades que la trabajan y sostienen.En una época en la que las nuevas tecnologías y la inteligencia artificial son capaces de calcular y anticipar aspectos complejos como la huella de carbono o los ciclos de vida, no debería ser tan difícil que todas las marcas que promocionen la lana local expongan con claridad el porcentaje total de lana local que ocupa su producción anual.
Y no solo eso, sino también de qué manera ese uso está repercutiendo de forma positiva en el origen y en las comunidades y familias que la producen y la transforman.
Creo que podría ser sencillo, ¿no? Si tú usas 10 kg de lana local respecto a 100 kg de tu consumo total de lana y otras fibras, puedes decir: usamos un 10% de lana local. Y si esta repercute de forma positiva en la cadena, pues usamos un 10% de lana local en nuestra producción que crea un beneficio económico y social en la cadena de valor de X%.
Desde aquí lanzo una propuesta abierta:
¿Qué os parece si empezamos realmente a contar ovejas?
No para dormir, sino para generar un cambio real.
¿Qué tal si empezamos a cambiar el storytelling por el storydoing?
Muy pronto compartiré más sobre esta propuesta, pero antes me gustaría saber vuestra opinión.







