
Medinaceli volverá a viajar este fin de semana varios siglos atrás para convertirse en un gran escenario de la música histórica. El Palacio Ducal acogerá desde este viernes la sexta edición del Festival Medinaceli Música Antigua, una cita organizada por la Fundación DEARTE que, año tras año, ha ido consolidándose como una de las propuestas culturales más singulares del verano en Castilla y León.
Con motivo del inicio del festival, su director artístico, Eduardo Paniagua, ha pasado este jueves por Los Desayunos de Buenos Días Alto Jalón, donde ha reivindicado el valor de un proyecto que no solo programa conciertos, sino que busca recuperar el patrimonio musical europeo en el mismo entorno histórico donde esa música adquiere todo su sentido. Para el músico e investigador, Medinaceli reúne unas condiciones difíciles de encontrar en otros escenarios. «El propio patio del Palacio Ducal tiene una sonoridad extraordinaria y permite escuchar la música sin amplificación, con el público muy cerca de los intérpretes. Esa comunicación directa es parte de la magia del festival», ha explicado.
SEIS EDICIONES QUE CONSOLIDAN EL FESTIVAL
Paniagua recordó que alcanzar la sexta edición supone un paso importante para cualquier proyecto cultural.
A su juicio, los festivales comienzan realmente a consolidarse cuando consiguen mantenerse durante varios años consecutivos, algo que atribuye al esfuerzo de la Fundación DEARTE por convertir Medinaceli en un referente de la música histórica.
El director artístico destacó además que el festival mantiene una filosofía muy clara desde sus orígenes: acercar la música patrimonial al patrimonio arquitectónico, permitiendo que ambos dialoguen en un mismo espacio.
«Es un enorme esfuerzo para acercar la música del patrimonio al propio patrimonio histórico que representa Medinaceli», señaló durante la entrevista.
MÚSICA ANTIGUA PARA TODOS LOS PÚBLICOS
Uno de los mensajes que más quiso transmitir Paniagua es que el festival no está pensado únicamente para especialistas.
Aunque reconoció que la música antigua forma parte de las denominadas músicas minoritarias, defendió que cualquier persona puede disfrutar de estos conciertos, incluso aunque nunca haya asistido antes a una propuesta de este tipo.
Según explicó, todos los recitales incorporan explicaciones previas, contextualización histórica y un contacto muy cercano entre artistas y espectadores, lo que facilita que el público descubra repertorios poco conocidos de forma natural.
«Vemos desde niños hasta viajeros que llegan por curiosidad. Muchos entran sin conocer este tipo de música y salen enormemente satisfechos», aseguró.
UN RECORRIDO POR SIETE SIGLOS DE HISTORIA
La programación comenzará este viernes con The Wandering Bard, una formación especializada en las Cantigas de Santa María de Alfonso X el Sabio.
El sábado por la tarde llegará una de las grandes novedades del festival con El Jardín Perfumado, un espectáculo multidisciplinar que combinará danza, poesía y música inspirado en la tradición andalusí y concebido específicamente para el jardín de la Casa de Eros de la Fundación DEARTE.
Ya por la noche será el propio Eduardo Paniagua quien suba al escenario con Espejo de Caballerías, un recorrido musical por el ideal caballeresco entre los siglos XIII y XVII, desde los primeros cantares medievales hasta el universo literario del Quijote.
El festival concluirá el domingo con una propuesta muy diferente protagonizada por John Rivero y Jaime Muñoz, que establecerán un diálogo entre las músicas barrocas de España y Escocia, mostrando cómo muchos ritmos populares terminaron incorporándose a la música culta europea.
RECUPERAR MÚSICAS POCO ESCUCHADAS
Durante la conversación, Paniagua explicó que una de las señas de identidad del festival consiste precisamente en alejarse de los grandes repertorios más conocidos del barroco europeo.
«No venimos a escuchar a Bach ni Las cuatro estaciones de Vivaldi, sino músicas distintas, profundamente enraizadas en nuestra tierra y en nuestra historia», afirmó.
Para el investigador, existe un inmenso patrimonio musical medieval y renacentista español todavía desconocido para buena parte del público y festivales como el de Medinaceli contribuyen precisamente a recuperarlo y ponerlo nuevamente en circulación.
EL PALACIO DUCAL COMO UN INSTRUMENTO MÁS
Paniagua destacó también el papel que desempeña el propio Palacio Ducal dentro de la experiencia artística.
Lejos de ser únicamente un escenario, considera que la arquitectura, la acústica natural y el entorno monumental forman parte del concierto.
«Cuando la música suena en un espacio así se crea una experiencia estética muy difícil de reproducir en otro lugar. El patrimonio y la música terminan formando una sola cosa», explicó.
«LA GENTE ES QUIEN CREA LA CULTURA»
En la recta final de la entrevista, el director artístico quiso lanzar una invitación a todos los vecinos del Alto Jalón para acercarse este fin de semana a Medinaceli.
Más allá de los conciertos, defendió que el festival ofrece la oportunidad de contemplar el patrimonio histórico, disfrutar del paisaje y redescubrir una parte esencial de la identidad cultural del territorio.
«Escuchar esta música mientras contemplamos el paisaje de Medinaceli nos recuerda que la cultura la crea la gente, y que esa cultura sigue viva gracias a quienes continúan acercándose a estos lugares», afirmó.
Con seis ediciones ya celebradas, el Festival Medinaceli Música Antigua continúa consolidando una propuesta que convierte durante tres días al Palacio Ducal en un punto de encuentro entre historia, patrimonio y música, ofreciendo una experiencia cultural única en el sur de la provincia de Soria.






