Los ganaderos sostienen la ruta trashumante del ovino

TRASHUMANCIA

La Cañada Real Leonesa mantiene activo el corredor ganadero entre Extremadura y las montañas de León en una tradición que sigue articulando el movimiento estacional del ovino extensivo en la Comunidad

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Fernando Malanda

La trashumancia mantiene en Castilla y León una presencia reducida dentro del conjunto del sector ganadero, pero sigue plenamente vinculada a determinados sistemas de ovino extensivo que conservan la movilidad estacional del rebaño entre zonas de invernada en áreas de dehesa del suroeste peninsular y los pastos de verano de la montaña cantábrica. Este modelo, sustentado en la red de vías pecuarias, continúa operativo en campañas concretas, especialmente en rutas históricas que han articulado durante siglos el desplazamiento de ganado a lo largo del territorio.

En este contexto se enmarca el paso de más de 3.000 ovejas merinas procedentes de explotaciones extensivas de Los Llanos de Cáceres, que atraviesan estos días la provincia de Valladolid en dirección a los puertos de montaña de la provincia de León, donde permanecerán durante la campaña estival aprovechando los recursos forrajeros que ofrece la alta montaña, en un sistema que sigue basando su viabilidad en la complementariedad territorial entre zonas climáticamente diferenciadas.

El tránsito se desarrolla a través de la Cañada Real Leonesa Occidental, una de las principales vías pecuarias de la red nacional, con un trazado de largo recorrido que conecta el suroeste peninsular con la montaña leonesa y que mantiene su funcionalidad como corredor ganadero para explotaciones de ovino extensivo que aún realizan desplazamientos estacionales a pie o en combinación con otros medios de transporte en determinados tramos del itinerario.

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Fernando Malanda

En su paso por Castilla y León, Tordesillas se integra como punto habitual de parada y descanso dentro de la ruta, en un recorrido que organiza el movimiento del rebaño en etapas sucesivas, condicionadas por la distancia diaria de marcha, la disponibilidad de descansaderos y puntos de abastecimiento, así como por el manejo tradicional asociado al cuidado del ganado durante el desplazamiento.

La trashumancia responde a un sistema de producción ganadera basado en la movilidad estacional del rebaño entre zonas de invernada y de verano, lo que permite optimizar el aprovechamiento de los recursos forrajeros naturales a lo largo del año, reducir la dependencia de alimentación suplementaria en determinadas fases del ciclo productivo y ajustar la carga ganadera a la disponibilidad de pastos en cada territorio de la comunidad.

En el caso de la Cañada Real Leonesa Occidental, su trazado atraviesa amplias zonas agrarias de Castilla y León con fuerte predominio de cultivos extensivos, especialmente cereal de secano, además de áreas de transición agrícola donde la presencia de vías pecuarias convive con explotaciones modernas de carácter intensivo y extensivo, hasta enlazar con los sistemas de pasto de montaña de la provincia de León, donde el ovino sigue desempeñando un papel esencial en el mantenimiento del paisaje y el aprovechamiento estacional.

El paso de los rebaños por localidades como Tordesillas forma parte del funcionamiento habitual de esta infraestructura pecuaria, en la que el tránsito a pie del ganado continúa siendo un elemento característico del modelo trashumante en aquellas explotaciones que lo mantienen, con una organización logística que combina la experiencia de los pastores con el conocimiento del territorio y la planificación de las etapas del recorrido trashumante.