SARA TRUEBA 18 FEB. 2026 – 09:45

En el almacén de la Real Fábrica de Tapices se conserva la lana merino clasificada por su tonalidad.
Se presenta la Alianza por la Lana, un proyecto que tiene como objetivo recuperar y poner en valor la lana española como material fundamental de nuestra cultura, economía y patrimonio a través del diseño, en el marco del Madrid Design Festival y con la presencia de la reina Letizia. Un hito más dentro del movimiento de reivindicación de la lana al que se suma la creación del Centro de Excelencia Mundial del Merino. Con el impulso de Oteyza, de ganaderos y de instituciones, revaloriza la merino R8 (ocho rizos por centímetro), la más pura y excelente.
El nombre R8 no hace referencia a ningún proceso robótico ni al uso de tecnología avanzada. Al contrario, y ahí radica la excelencia y el hito, basta una letra y un número para definir la lana merino española de ocho rizos por centímetro, la más pura y excelente a nivel mundial que, después de 15 años de trabajo, vuelve a posicionarse como el oro blanco que fue.
Hace poco más de una década, la misión de encontrar ovejas de lana merino en España era casi imposible. De hecho, cuesta trabajo pensar que durante siglos la fibra obtenida de este animal fuera un símbolo de nuestra identidad cultural y parte del patrimonio histórico nacional. Sí, España fue cuna del merino. «La historia constata su presencia desde el siglo VIII a.C.; la australiana, por contra, data del XIX», confirma el ganadero Ernesto Donoso.
Hasta el siglo XVIII se mantuvo el monopolio en la Península Ibérica, aquí se seleccionaba y organizaba su explotación y producción de manera exclusiva. Protegida como el oro, la capacidad de influencia de Felipe II permitió que la industria textil en torno a esta fibra natural se desarrollara hasta que España entró en recesión y perdió hegemonía. La expansión del animal a través de las dotes, la venta a Inglaterra (y posterior viaje de la oveja a Australia y Nueva Zelanda) provocaron que ésta perdiera su rizo característico como consecuencia del cruce con otras razas y, por ende, que se diluyera su pureza, calidad y excelencia.

En este contexto, aquello de que unos tienen la fama y otros cardan la lana adquiere un significado literal. Sin embargo, gracias al trabajo de la firma de moda Oteyza junto a nueve ganaderías e instituciones como la Real Fábrica de Tapices, el Instituto de Empresa, el Museo del Traje y el Ministerio de Cultura, entre otros, 2026 marca el inicio de una nueva etapa y un momento histórico para la lana merino española con la creación del Centro de Excelencia Mundial del Merino (CEMM).
La lana, el sueño de todo sastre
La necesidad de Oteyza, firma creada por Paul García de Oteyza y Caterina Pañeda, de ir al origen de la lana, materia prima profundamente ligada al arte de la sastrería, les hizo «querer comprenderla, recuperarla y desarrollarla», poniendo toda su energía en ello. «No es casualidad que en nuestro primer desfile [en 2018] las protagonistas fueran 20 ovejas merinas españolas ocupando el front row del show. Desde ese momento comenzamos a trabajar con asociaciones de criadores de merino y con el Ministerio de Agricultura para impulsar la recuperación de la especie, su rizo y proyección dentro de la moda contemporánea», asegura Paul.

En el primer desfile de Oteyza (2018) las protagonistas fueron las invitadas en primera fila: 20 ovejas de raza merina. Así, lo que comenzó como un proyecto romántico hoy cristaliza en un sueño hecho realidad con la creación del CEMM. Ernesto Donoso, ganadero portavoz de las nueve ganaderías de oveja de lana merina que hoy se explotan en España, ve necesario hacer una puntualización: «Lana merino española R8 es una cosa, merino es otra y es preciso diferenciarlos porque tienen propiedades físicas distintas.
En España hay mucho merino, unas 150.000 cabezas de merino español mestizo, pero entre 30.000 y 50.000 de R8″. Mucho merino, pero poca excelencia y por eso surge la necesidad de aunar fuerzas y generar sinergias en torno a esta materia de cualidades inigualables que precisa de trabajo y protección para que no vuelva a perderse.
Lana para invierno y verano
Dice Donoso que la oveja merina es el resultado de la propia naturaleza, sobreviviendo a la mala actuación del hombre desde el siglo VIII a.C. porque «se ha mantenido siempre útil, satisfaciendo las demandas de cada civilización». Así, el rizo es fruto de la supervivencia, capturando el aire y la humedad para mantener la temperatura en invierno y ser escudo (transpirable) en verano. De hecho, otras razas, o no tienen rizo o lo tienen en densidades más bajas. Oteyza ya ha presentado el primer paño R8 y con él se han erigido en vehículo del legado. «Nunca nos ha preocupado la moda en su sentido más efímero. Nuestro trabajo parte de la investigación y de la creación de un nuevo código de elegancia que se mueve entre tradición y vanguardia. Solemos decir que trabajamos para la eternidad porque nuestro esfuerzo de hoy calará en la vanguardia del futuro», remata Oteyza.
Con la constitución del Centro de Excelencia Mundial del Merino, y el trabajo de todos los partners involucrados, persiguen impulsar la investigación y estudio de nuevos usos, tratamientos y acabados de la materia para su desarrollo en los mercados internacionales, fomentar el desarrollo continuado de una cabaña lanar merino de excelencia en su clasificación y mejora, y promover nuevos estándares de calidad, además de generar alianzas estratégicas internacionales con organismos e instituciones para posicionar el merino como bandera de altas artesanías, moda y artes decorativas que funcionen de promotores del patrimonio cultural e intelectual del merino español en el mundo.

Desde hace 184 años, la empresa francesa Dormeuil combina herencia y tecnología para fabricar los mejores tejidos de lana del mundo.
La lana es una fibra de alto rendimiento La directora académica del grado de Moda en IE University, Inés Quezada, considera el aula como un lugar para la experimentación, por eso son un agente importante a la hora de investigar nuevas maneras de trabajar la R8. «Exploramos las estructuras textiles y buscamos procesos de transformación y manipulación textil como el estampado, la tintura o el afieltrado, buscando poner en valor las cualidades propias del merino», declara. Con el afieltrado, por ejemplo, a través del estudio y la ingeniería del hilo, es posible crear superficies planas que se conviertan en estructuras tridimensionales. «Este enfoque tiene aplicaciones tanto en moda como en productos para el hogar o en textiles de uso arquitectónico, como por ejemplo en la creación de paneles acústicos», añade Quezada. Si el problema de la industria textil es la sobreproducción, el reto estará en repensar lo que ya existe como pilar sostenible. Ahí, de nuevo, el R8 vuelve a ganar: «El merino español es un material con cualidades excepcionales que lo posicionan como un material de futuro. Se trata de una fibra regenerativa, con un impacto ambiental significativamente menor que el de otras materias primas. Es biodegradable, transpirable, ignífugo, repelente al agua y transformable, y puede considerarse un auténtico performance fibre natural, ya que presenta de forma inherente muchas de las propiedades técnicas que hoy se intentan reproducir de manera artificial en fibras sintéticas. En un contexto de creciente conciencia sobre los impactos de las fibras sintéticas, como la contaminación por microplásticos y su no biodegradabilidad, el merino español tiene una oportunidad clara de resituarse como un material regenerativo, técnico y contemporáneo», remata.

Los vellones se clasifican en busca de excelencia, no volumen. Se trata de una fibra de lujo, donde prima la exclusividad sobre la cantidad. Hoy, el CEMM devuelve a la lana merino española su lugar, gracias a cada uno de sus socios: el Museo del Traje, máximo ente conservador y divulgador; la Real Fábrica de Tapices, referente internacional de la alta artesanía y las bellas artes decorativas capaz de darle a esta lana la proyección que necesita; o casa Dormeuil, antiguo proveedor de Cristóbal Balenciaga, que acompaña a Oteyza desde sus inicios.
Esquilar, clasificar, lavar, peinar, estirar e hilar… Un arduo proceso que tan sólo representa el primer eslabón de una cadena casi infinita que permitirá el reconocimiento y reposicionamiento de una lana que volverá, a largo plazo, a darnos la fama.






