Tapiz

Un tapiz es una obra textil decorativa tejida a mano o mediante técnicas artesanales, generalmente con hilos de lana, seda o hilos preciosos como oro y plata, destinada principalmente a cubrir y decorar paredes. Se caracteriza por presentar escenas o figuras representadas mediante diferentes colores de trama, combinados con gran detalle artístico y simbólico.

Los tapices son textiles que se elaboran mediante el entrelazado de hilos de urdimbre y trama, siguiendo patrones precisos que permiten crear dibujos o escenas completas.

A diferencia de otros tejidos, los hilos de trama no recorren toda la anchura del telar, sino que se introducen solo donde se necesita un color determinado. Esto permite una gran riqueza cromática y detallismo en la imagen final.

Aunque hoy lo asociamos sobre todo al arte mural, el tapiz ha tenido usos térmicos, simbólicos, decorativos y hasta propagandísticos.

Su valor ha sido tal que durante siglos fue considerado un bien de lujo, comparable en prestigio a la pintura o la escultura.

Tipos de tapices

La clasificación más común distingue entre:


  • Tapices realizados en telar de alto lizo (urdimbre vertical), que permiten mayor precisión y detalle, aunque requieren más destreza y tiempo

  • Tapices realizados en telar de bajo lizo (urdimbre horizontal), más sencillos de manejar, han sido muy usados en talleres tradicionales europeos

Historia y evolución de los tapices

Orígenes antiguos

Los primeros antecedentes del tapiz pueden rastrearse en tejidos decorativos de civilizaciones como Egipto, Mesopotamia y Grecia.

Se han hallado piezas textiles en tumbas faraónicas que cumplían funciones ornamentales y rituales. Aunque no eran tapices en el sentido moderno, sí muestran la antigüedad del arte textil.

Los tapices coptos

Entre los siglos III y XII, los cristianos coptos de Egipto desarrollaron una técnica basada en lana sobre urdimbre de lino, que incluía figuras humanas y vegetales.

Estos tapices, pequeños y de uso doméstico o litúrgico, representan una transición hacia el tapiz figurativo europeo.

Edad Media

En la Alta Edad Media europea, los tapices se usaban en monasterios, palacios y castillos. Servían para aislar del frío, pero también como objetos de ostentación y narrativa visual.

Por tanto, a lo largo de este periodo, su uso conlleva funcionalidad y prestigio.

El Tapiz de Bayeux (siglo XI), que narra la conquista normanda de Inglaterra, es una de las piezas más antiguas y emblemáticas conservadas.

Flandes y la edad de oro del tapiz

Entre los siglos XIV y XVII, ciudades como Arras, Tournai y Bruselas se convirtieron en centros productores de tapices de gran formato, destinados a casas reales e instituciones eclesiásticas.

Se representaban escenas religiosas, mitológicas y cortesanas. El tapiz era un medio de comunicación de lujo.

«El regreso de la caza», tapiz flamenco del siglo XVI. Fuente: Wikipedia

La aportación española

Aunque en España ya existían tapices importados o tejidos por encargo, la producción nacional se consolidó en 1721 con la fundación de la Real Fábrica de Tapices en Madrid.

Esta institución, que sigue en activo, ha tejido tapices a partir de diseños de artistas como Goya, Bayeu o Castillo. Su colección forma parte del patrimonio histórico y cultural del país.

En la actualidad, la Real Fábrica de Tapices mantiene vivo el oficio, aceptando encargos, restaurando tapices antiguos y colaborando con artistas actuales. Es uno de los pocos talleres de Europa que aún utiliza procedimientos tradicionales en activo.

Elaboración de tapices

El proceso de elaboración de un tapiz se basa en una técnica textil que consiste en introducir hilos de trama entre los hilos tensos de la urdimbre. A diferencia de otros tejidos, la trama no atraviesa todo el ancho del tapiz: se trabaja por colores y zonas, lo que permite crear imágenes complejas, casi como si se «pintara con hilos».

El tejido se realiza a mano sobre un telar, que puede ser de alto lizo (con urdimbre vertical, lo que obliga al artesano a trabajar por la cara posterior del tapiz) o de bajo lizo (con urdimbre horizontal, más accesible a la vista y al manejo, aunque menos preciso para ciertos detalles).

Cada color de la escena se representa con su propio hilo de trama, que se introduce solo en la sección correspondiente y luego se compacta firmemente mediante herramientas como peines, punzones o incluso los dedos. Este paso se repite centímetro a centímetro, fila a fila.

Los materiales más utilizados son:


  • la lana (por su elasticidad y facilidad para teñirse)

  • la seda (que aporta brillo y delicadeza)

  • hilos de oro o plata para detalles especiales (menos habitual)

La elección de fibras influye directamente en el aspecto final del tapiz.

La densidad de urdimbre, es decir, el número de hilos por centímetro, es un factor clave: cuanto mayor es la densidad, más finos y detallados pueden ser los dibujos. En la Edad Media era habitual trabajar con 5 hilos por cm, pero en fábricas como los Gobelinos (Francia, s. XVII-XVIII) se alcanzaban los 7 u 8 hilos por cm.

Este trabajo meticuloso requiere tiempo, habilidad y coordinación entre diseñadores, tejedores y tintoreros. Por eso, durante siglos, los tapices han sido considerados obras de arte de altísimo valor, reservadas a las élites.

Conjunto de tapices del Apocalipsis, del siglo XIV. Fuente: Wikipedia

Diferencia entre tapiz y alfombra

Aunque en la lengua general se emplean a veces como sinónimos (la RAE recoge esa posibilidad), desde el punto de vista técnico y funcional, tapiz y alfombra no son lo mismo.

El tapiz es una obra textil destinada a colgarse en la pared. Su función es esencialmente decorativa y simbólica.

La alfombra se diseña para colocarse en el suelo, y debe ser resistente al uso y al desgaste.

Eso sí, en ciertos casos una alfombra puede llegar a funcionar como tapiz si se cuelga con fines decorativos (por su belleza o rareza). Pero un tapiz no está preparado para soportar el tránsito ni la fricción del uso diario.

Hoy los tapices tienen presencia sobre todo en espacios institucionales, museos, iglesias, salas de recepción o como parte de encargos artísticos. También se está recuperando su valor artesanal en proyectos contemporáneos de interiorismo o arte textil.

Tapiz para el Excmo. Ayuntamiento de Crevillent (España), por Alfombras Hispania