Una oveja en 90 segundos, el talento de cinco uruguayos para esquilar ganado

La cuadrilla de José, compuesta por cinco profesionales, lleva diez años viniendo a trabajar España 

La cuadrilla de esquiladores uruguayos en plena faena en una explotación de Sobrarbe.V. A.

Noventa segundos. Es el tiempo máximo que tarda una cuadrilla de uruguayos en esquilar una oveja. Cronómetro en mano este periódico ha comprobado que el dato es cierto.

En poco más de seis horas, el equipo que capitanea José, compuesto por cinco profesionales, se ventila una media de 1.200-1.300 ovejas al día, a razón de un animal esquilado cada minuto y medio.

La faena, más que compleja, resulta agotadora. Pero el engranaje funciona, la cuadrilla de uruguayos viene a España desde hace diez años para esquilar cada temporada. En las ganaderías de la zona norte de la provincia llevan apenas tres años, pero el que los llama una vez, luego repite.

Es el caso de un ganadero del Sobrarbe, en cuya explotación estuvieron esquilando la semana pasada. “Hace años era mi padre, mi tío, mi primo y yo quienes hacíamos el trabajo, pero el rebaño ha crecido y ahora es impensable que lo hubiéramos podido hacer nosotros. Además -continúa-, ellos son profesionales y se nota, van mucho más rápido”.

El equipo uruguayo aterrizó en España el pasado 11 de marzo y se quedarán echando la temporada hasta el 3 de julio, “son cuatro meses aproximadamente sin parar”, cuenta el esquilador, que reconoce que es un oficio “duro” pero están acostumbrados.

“Cuando coges el ritmo te adaptas, cada día terminas con el mismo cansancio, pero es el trabajo que hemos elegido y nos gusta”, señala.

La espalda y sobre todo los riñones son las partes del cuerpo que más se resienten, algunos hacen estiramientos y ejercicios, aunque estos uruguayos prefieren “beber cerveza” al tarminar la jornada, dice José con humor.

El 3 de julio volverán a su país y, tras un pequeño parón para descansar, retomarán la faena. “Paramos unos diez días y luego empezamos de nuevo porque comienza la temporada de esquila en Uruguay, hasta noviembre”.

La tarea allí es algo más laboriosa por las condiciones de la oveja que predomina, “la merina australiana, que tiene mucha lana, mucha arruga y mucha papada”, a diferencia de la raza aragonesa que es la que acostumbran a esquilar en la provincia y que “es más pelona y no lleva tanta lana”, indica.

Otra de las diferencias con el país sudamericano es el valor que se le da a la lana. Mientras en Aragón se ha convertido en un residuo costoso e incómodo del que deshacerse, en Uruguay “el kilo está en torno a los 5 euros”.

Por eso, “cada ganadero recoge su lana y la clasifica, se la acondiciona y luego montan fardos de 200 kilos que se exportan a Australia o China”, explica el esquilador, que después de terminar con las ovejas del ganadero del Sobrarbe recogió el equipo para poner rumbo a otra explotación.