Restauración real para una vela latina del siglo XIX de Catarroja

La vela latina de hace 220 años en la casa museo del puerto de Catarroja. / L-EMV

Violeta Peralta

La Guardia Real traslada la pieza de lino de grandes dimensiones a la Real Fábrica de Tapices por orden de Patrimonio Nacional para restaurarla

Este patrimonio estaba en la histórica casa museo Sulema, en el puerto del municipio de l’Horta Sud, que también quedó arrasada por la riada

Catarroja 17 NOV 2024 6:55

La dana arrasó con comarcas, miles de casas, calles, negocios, y también con Casa Sulema, la histórica casa museo del puerto de Catarroja que es, también, sede de la asociación de vela latina de Catarroja. El puerto de Catarroja sufrió la riada desbordada del barranco del río que desemboca en l’Albufera y pasa, inevitablemente, por este embarcadero catarrogí.

Dentro del inmueble histórico, que da al embarcadero de los pescadores y aficionados de un entorno tan característico valenciano, al que pudieron acceder esta semana tras días de espera porque el portón de madera estaba hinchado y era imposible abrirlo, ha destapado un desastre que ha dejado el agua y ha dañado parte del patrimonio albuferenco de Catarroja. 

Entre las joyas históricas que esconde este inmueble (que ya fue testigo de la riada de 1957), se encuentra una de las velas latinas más antiguas que existen en la zona. Una pieza de lino que tiene, por lo menos, 200 años de antigüedad, según la familia propietaria. El bien es de grandes dimensiones que ha quedado totalmente embarrado. Miquel Ramón Martí es de la familia de la Casa Sulema, quienes han regentado, entre otras cosas, estas reliquias locales, y cuenta que el agua llegó a un metro de altura. 

Vela latina en una imagen de l’Albufera de 1900. Fotografía cedida por la familia Martí. / L-EMV

«Teníamos una biblioteca dedicada a l’Albufera con libros de 1906, 1925 y otras fechas cercanas. Ahora no se pueden ni abrir por el barro que tienen». Lo que más le ha dolido, cuenta es que «dentro de un baúl del siglo XIX teníamos la vela latina más antigua de l’Albufera con cerca de 200 años de antigüedad». Hay imágenes de l’Albufera de 1900, explica Martí, que ya tienen velas de este tipo. Lo sabe, apunta, «porque el cordaje puede dar pistas de que la pieza es de mediados del siglo XIX». La vela ha pasado de ser blanca a marrón y ahora aguarda dentro de una sábana seca a que todo el barro ‘se solidifique’. 

La vela latina con 220 años de historia. / L-EMV

«Si no se aborda, esta vela se convertirá en tela podrida»

El estado de la vela preocupa al propietario, que pidió a Patrimonio Nacional que acudiera al rescate, pues las grandes dimensiones de la vela hacían difícil su rehabilitación en València. «Es urgente porque si no se aborda, esta vela histórica acabará convirtiéndose en un montón de tela podrida», dice Martí.

Dicho y hecho. Realizada la petición al Consejo de Administración del Patrimonio Nacional del Palacio Real, en Madrid, la institución ha respondido.

La propia Guardia Real fue quien se desplazó hasta el puerto de Catarroja para trasladar la pieza de lino de grandes dimensiones a la Real Fábrica de Tapices por orden de Patrimonio Nacional para restaurarla. De hecho, la respuesta llegó solo un par de días más tarde de la petición de ayuda. Dos Guardias Reales destinados a labores relacionadas con la catástrofe natural que ha asolado las tierras valencianas, se desplazaron hasta el puerto de Catarroja para rescatar esta pieza de lino y llevarla a Madrid para su restauración.

Dos militares de la Guardia Real trasladan la vela latina desde el puerto de Catarroja. /

En primer lugar, la desplazaron al campamento militar de la Guardia Real ubicado ahora en Bétera, la secaron con unas máquinas especiales que tienen, o al menos intentaron quitarle la humedad para evitar un proceso de putrefacción, y al día siguiente, este jueves pasado, la trasladaron a Madrid. Así informaron los militares que se encargaron personalmente de trasladar esta vela, que casi muere a causa del gran temporal y que previsiblemente se salvará. «Nosotros somos intermediarios, pero encantados de aportar nuestro granito de arena para recuperar un tesoro de l’Albufera que ni siquiera sabíamos que estaba allí».